domingo, 5 de febrero de 2012

Wert planta los cimientos de la reforma educativa defendida por FAES


  • La crisis y la mayoría absoluta sirven al Gobierno para cumplir con la remodelación neoliberal de la enseñanza

 DIEGO BARCALA MADRID 05/02/2012


El ministro de Educación, José Ignacio Wert, desplegó el pasado martes en el Congreso un catálogo de reformas que, de aplicarse en profundidad, mandará la LOGSE gran enemigo socialista que obsesiona al PP al ostracismo. Gozando de una holgada mayoría absoluta y escudándose en una crisis económica que en España derrocha desempleo, el Gobierno aplicará un rediseño del sistema desde infantil a la universidad que tendrá tres grandes beneficiados: Iglesia, empresas y familias con recursos, y dos grandes perjudicados: profesores y alumnos desfavorecidos.
Un año después de que la quiebra de Lehman Brothers colapsara, en septiembre de 2008, el sistema financiero privado y público, la Fundación FAES (fábrica de ideas del PP) lanzaba el siguiente informe: La reforma de la educación escolar, firmado por Francisco López Rupérez, entonces presidente del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. "La libertad diluye las rigideces, promueve la acción y estimula las iniciativas, que se confrontan con los resultados esperados mediante la rendición de cuentas", señalaba el recién nombrado presidente del Consejo Escolar del Estado.
La libertad, entendida desde el punto de vista del liberalismo económico, es la clave del PP para reducir el fracaso y el abandono escolar. "Las reformas obedecen a dos grupos de presión del PP. Los antilogse, que consideran que es necesario recuperar el valor del esfuerzo y atender a la excelencia con la recuperación de la exigencia, y los economistas liberales que consideran que la competencia puede mejorarlo todo en la vida, y no siempre es así", resume el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid Julio Carabaña.

Rupérez aplica la competencia a la selección del profesorado. "La política del Gobierno socialista ha supuesto la renuncia a esa ambición contenida en la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) de incorporar a la enseñanza pública a los mejores profesores", dice el informe. Al pie de esa letra se expresó Wert al anunciar un nuevo estatuto del docente y un nuevo método de selección de profesores. "Dicen que hay que captar a los mejores como si ahora no estuviesen. Si los mejores alumnos de Matemáticas, Ciencias o Filosofía no tienen otra salida que sacarse una oposición de docente", reprocha Carabaña.
"Todo lo que sea invertir en formación del profesorado me parece bien, pero el fracaso escolar es un fracaso social, donde intervienen las familias, los medios de comunicación o incluso los políticos", opina el presidente de la Plataforma por la Mejora de la Escuela Pública y director de un IES de FP, Juan José Nieto. "Es cierto que el antiguo CAP era un paripé, pero en mi centro tenemos 11 alumnos de prácticas del máster de Secundaria y están motivados", ejemplifica Nieto sobre la formación docente.

La reforma del Bachillerato (descrita por Wert como un calco del citado informe de FAES) que reduce un curso de la Secundaria, hasta los 15 años, pero mantiene la obligatoriedad hasta los 16 años, es la medida más ideológica de las propuestas por el PP. "Cargarse el último curso común de la Secundaria es una auténtica involución", critica la portavoz de Educación de IU, Dolores Dolz. "Pretenden separar al mejor alumnado cuanto antes", añade.

Si Wert aplica la reforma del Bachillerato como la ideó Rupérez en 2009, la etapa posobligatoria contará con una etapa general "propedéutica", es decir orientada al estudio de una disciplina, y una profesional basada en estímulos fiscales a las empresas para que los alumnos se formen ahí. "Es decir, que decidan las empresas qué enseñar a los alumnos", denuncia Dolz.
"Lo más grave es que abra la puerta a concertar la etapa del Bachillerato", añade la portavoz de IU. El portavoz educativo del PSOE, Mario Bedera, preguntó directamente al ministro si ese era su objetivo. "No nos cerremos con clichés y prejuicios a nuevas vías de financiación", le respondió Wert. Bedera, exsecretario de Estado de Educación con Ángel Gabilondo, le avisó de que el problema es la selección de los alumnos por parte de los centros, pero Wert se limitó a contestar: "No puedo estar de acuerdo con usted".


El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero puso en valor el pasado viernes, en su intervención en Sevilla, la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos al considerar que se trataba de "un derecho" que el PP ha fulminado "sin aproximarse siquiera" a la asignatura.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, se ha apoyado en todo tipo de argumentos falsos para justificar la eliminación de la materia y su sustitución por otra que se llamará Educación Cívica y Constitucional. "No hay mayor hipocresía que hablar de adoctrinamiento de una asignatura cuando se mantiene en los colegios públicos la materia de Religión", denuncia la portavoz de Educación de IU, Dolores Dolz.
Sin embargo, más allá del atropello cometido por Wert con una asignatura cuya polémica se reduce a que recoge al matrimonio gay como una familia más dentro de los principios de la Constitución, cree que se trata de un "problema menor" comparado con la profundidad de las reformas neoliberales avanzadas por el Gobierno. El sociólogo de la Complutense Julio Carabaña cree que es un asunto menor que obedece a las presiones del sector conservador religioso del PP. 

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